Impermeabilidad del SATE en zócalos

Actualmente el sistema SATE, como se conoce al aislamiento térmico exterior, es reconocido como una solución técnica eficaz y de alta calidad en los revestimientos de fachadas. Para conseguir un aislamiento térmico y hacer que una vivienda aumente su eficiencia energética, lo cual hará que consuma menos electricidad debido a la utilización excesiva de sistemas de calefacción o refrigeración.

Pero un aspecto muy fundamental que muchos no conocen es que mediante el SATE se crea una impermeabilidad con el interior, haciendo que no aparezcan humedades en el interior de las viviendas. Pero esto va más allá, pues uno de los puntos más vulnerables son los zócalos de una casa.

El paso previo a la instalación del sistema SATE es el tratamiento de la pared donde se va a instalar una fachada SATE. No debe presentar suciedad, polvo, aceite, grasa, cuerpos extraños (clavos, tacos…) y sobre todo no contener humedad, incluyéndose en este punto la debida al remonte capilar.

La humedad en una pared que se va a instalar el aislamiento térmico puede ocasionar el deterioro de la adherencia al soporte del adhesivo utilizado para la colocación de las placas de aislamiento, que tendría como consecuencia un posible desprendimiento del SATE en la zona afectada.

Así, para que el sistema SATE funcione correctamente, es necesario evitar que la humedad contenida en el muro.

El nuevo CTE o Código Técnico de la Edificación hace una referencia a esta cuestión en particular. El arranque de la fachada desde la cimentación: “debe disponerse de una barrera impermeable que cubra todo el espesor de la fachada a más de 15 cm por encima del nivel del suelo exterior para evitar el ascenso del agua por capilaridad, o adoptar otra solución que produzca el mismo efecto.”revestimientos de fachada

 

Obra nueva

En el caso de ser colocado en obra una nueva, el perfil de arranque deberá instalarse a una cota mínima ≥ 15 cm por encima del nivel del suelo exterior ya que que este tipo de muros normalmente disponen de esta barrera impermeable que corta el ascenso del agua.

 

Rehabilitación de fachadas

En el caso de la rehabilitación de una fachada de una vivienda antigua la situación es distinta. Lo que hace necesario un tratamiento previo de impermeabilización.

Cuando se trata de fenómenos de poca intensidad, basta con la aplicación de un recubrimiento para la impermeabilización de superficies hasta una cota no inferior a 150 cm sobre el suelo exterior.

En cambio, si el problema de remonte capilar es más importante, el tratamiento será más complejo, teniendo que recurrir a técnicas como:

 

La electroósmosis o inversión del sentido circulatorio del agua dentro del muro mediante procedimiento eléctrico.

La creación de barreras físicas, cortando o taladrando el muro de lado a lado y rellenando el interior de estos huecos con resinas, mezclas impermeables o láminas de polietileno

La formación de barreras químicas que impliquen la creación de barreras cristalinas y consolidantes en el interior del muro mediante inyección de líquidos mineralizadores a base de siliconas, silanos…

 

Es muy importante realizar una impermeabilización previa del mismo para asegurar así la correcta fijación al soporte del sistema SATE y prevenir la posible aparición de patologías de adherencia. Teniendo que realizar mantenimientos innecesarios, puesto que el sistema SATE en sí, no requiere de muchos mantenimientos. Lo que lo hace una opción con un retorno de la inversión muy interesante a la hora de aislar térmicamente una fachada.

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